Cuando exploras la montaña, no basta con tener fuerza o ganas de avanzar: la técnica y la calma pueden marcar la diferencia entre un trayecto seguro y una situación peligrosa. Escalar rocas empinadas o atravesar zonas pantanosas exige atención, estrategia y buen control del cuerpo. En Sandiario encontrarás consejos prácticos para mejorar tu forma de escalar, usar cuerdas correctamente y reaccionar con cabeza fría si enfrentas terrenos difíciles como los pantanos.
Al escalar rocas en la montaña, la técnica es clave. En una misma pared, hay personas que avanzan sin problema y otras que terminan agotadas física y mentalmente. La diferencia casi siempre está en la forma de escalar. A continuación te comparto algunos puntos importantes que debes tomar en cuenta.
Movimientos básicos al escalar
Cuando estés escalando, mantén el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, las rodillas flexionadas y empuja con los pies. Los pasos deben ser cortos, ligeros y ágiles. Coordina brazos y cintura para mantener el equilibrio y avanzar con seguridad.
Al subir, procura que tus pasos tengan un pequeño impulso elástico; esto ayuda a amortiguar el impacto y reduce el riesgo de lesionarte los tobillos en zonas empinadas. Además, es fundamental mantener una buena concentración y una actitud tranquila.
Escalada sin equipo (a mano limpia)
Antes de avanzar, observa bien la ruta que vas a seguir. Luego pega el cuerpo a la pared de roca. Usa un pie para tantear el siguiente apoyo, mientras el otro pie y una mano estabilizan tu cuerpo. La otra mano te sirve para buscar agarres firmes o para sujetarte de una cuerda de seguridad, si la hay, y así avanzar poco a poco.
El pie que uses como apoyo debe pisar firme, de preferencia con toda la planta del pie apoyada. Si tu cuerpo pierde estabilidad, el riesgo aumenta muchísimo.
Al iniciar la escalada, coordina bien todos los músculos y huesos del cuerpo. Con el centro de gravedad estable, muévete despacio. Primero asegúrate de mantener el equilibrio y luego avanza con cuidado. Usa las manos para buscar piedras u objetos sólidos que puedan soportar tu peso. Al colocar el pie, evita apoyarte solo en la punta; lo ideal es que la punta y el talón hagan contacto al mismo tiempo.
Escalar usando equipo externo
Para escalar paredes muy empinadas o altas, depender solo de las manos no es suficiente. Es necesario usar cuerdas u otros apoyos. Aquí te explico algunas formas comunes de hacerlo.
Usar cuerdas para superar obstáculos
Cuando te encuentres con obstáculos que no se pueden cruzar directamente, puedes usar cuerdas u objetos largos y resistentes. Estos obstáculos pueden ser túneles angostos suspendidos, arroyos, charcos profundos o zonas fangosas.
Primero fija bien ambos extremos de la cuerda. Luego cuélgate de ella: toma la cuerda con ambas manos, una delante de la otra; engancha una pierna con la parte interna de la rodilla y deja el cuerpo colgando por debajo. La otra pierna puede balancearse para ayudarte a avanzar mientras te impulsas con los brazos.
Otra opción es sujetar la cuerda con la parte interna de ambas piernas y avanzar moviendo las manos alternadamente, coordinando todo el cuerpo.
Usar cuerdas para escalar paredes altas
Escalar montañas o paredes muy altas es mucho más complicado. Normalmente, una persona sube primero llevando la cuerda hasta la altura necesaria y la amarra firmemente a un punto sólido. Después baja o pasa el otro extremo al resto del grupo.
Los demás escaladores solo tienen que sujetar la cuerda con ambas manos y apoyarse en ella para subir. Lo más importante es que la primera persona asegure la cuerda en un punto realmente firme y que la cuerda sea de buena calidad. De lo contrario, los demás pueden enfrentarse a serios peligros durante el ascenso.
Cómo cruzar zonas pantanosas
Si en tu ruta tienes que atravesar un pantano, ten muchísimo cuidado de no caer, ya que quedar atrapado puede ser mortal. Lo más importante es no entrar en pánico y actuar con calma.
En zonas húmedas, cubiertas de musgo, pon especial atención. Si ves superficies planas llenas de musgo o terrenos negros y aparentemente firmes, sospecha: pueden ser pantanos peligrosos. Si dudas, puedes pisotear el suelo para ver si aparecen ondas de agua o lanzar una piedra para comprobar la firmeza.
Al cruzar un pantano, avanza solo por lugares donde puedas agarrarte o pisar con seguridad. Sujétate de árboles grandes y bien arraigados; evita ramas secas o pasto débil en la orilla. Cuando te agarres, empuja hacia abajo en lugar de jalar. Pisa piedras firmes o vegetación densa, y evita rocas húmedas o piedras flotantes bajo el agua.
Al caminar, no pises las huellas de la persona que va delante. Mantén siempre una distancia segura entre cada miembro del grupo.
Qué hacer si caes en un pantano
Si caes en un pantano, mantén la calma. No luches desesperadamente. La forma de salir es similar a cuando quedas atrapado en arenas movedizas: inclina el cuerpo hacia atrás, adopta una posición casi acostada, abre los brazos y aumenta al máximo el área de contacto con el lodo. Avanza lentamente “nadando” hacia la orilla.
Si te sientes sin fuerzas, extiende brazos y piernas y quédate quieto. Si estás cerca de la orilla, puedes rodar lentamente hasta salir. Si no te da tiempo de acostarte, agárrate de tu mochila, ya que suele hundirse más despacio.
Si alguien va a ayudarte, puede lanzar una cuerda formando un aro. También se puede colocar una tabla junto a la persona atrapada para que se recueste sobre ella y avance poco a poco hasta que puedan sacarla.
Si la corriente te arrastra
Si el agua te lleva, acomoda el cuerpo con los pies apuntando en la dirección de la corriente para proteger la cabeza de golpes. Nada hacia la orilla solo cuando llegues a una zona donde el agua vaya más lenta. Si quedas bajo el agua, aguanta la respiración y sal a la superficie solo cuando puedas hacerlo con seguridad.
Después de rescatar a alguien del agua, llévalo a un lugar protegido del viento. Las zonas pantanosas suelen ser frías y húmedas, y con la ropa mojada es fácil sufrir hipotermia. Cuevas, arbustos bajos o refugios para animales son buenas opciones. Puedes recolectar agua de lluvia o nieve para beber. Si hay tormenta o la visibilidad es muy baja, lo mejor es no seguir avanzando.
En resumen
Si enfrentas el peligro de quedar atrapado en un pantano, actúa con calma, cuida tu energía y observa bien tu entorno. Cada pequeño detalle puede ser una oportunidad para salvarte.
La montaña no perdona los errores, pero sí recompensa la preparación. Ya sea que estés escalando una pared rocosa o cruzando un pantano, moverte con técnica, mantener la calma y tomar decisiones conscientes puede salvarte la vida. Recuerda avanzar despacio, cuidar cada apoyo y nunca subestimar el terreno. En la naturaleza, pensar con claridad y conservar energía es tan importante como saber moverte.