Cuando estás en la naturaleza, saber usar plantas medicinales puede marcar la diferencia entre salir adelante o meterte en problemas. Pero ojo: no todo lo natural es seguro, y usar mal una planta puede ser tan peligroso como no hacer nada.
En Sandiario vas a aprender de forma clara y práctica cómo identificar, preparar y usar distintas plantas con propiedades medicinales. Desde cómo detener una hemorragia o tratar una infección, hasta aliviar picaduras, dolores y problemas digestivos, aquí tienes un compendio básico pensado para situaciones reales, especialmente en entornos de supervivencia.
Introducción a las plantas medicinales
No todas las plantas sirven como medicina. Igual que cuando eliges qué plantas puedes comer, también tienes que ser muy cuidadoso al elegir cuáles usar para tratar enfermedades.
Aunque una planta sea segura, si la usas mal o en una cantidad incorrecta, puede causarte problemas.
A continuación te explico algunos términos y formas comunes de usar plantas medicinales.
Cataplasmas
Si machacas hojas o alguna parte de una planta hasta hacerla una pasta, obtienes una cataplasma. Puedes calentarla y aplicarla directamente sobre la zona afectada, o envolverla en una gasa antes de colocarla.
El calor ayuda a mejorar la circulación sanguínea, hace que la sangre fluya mejor en la herida y permite que los compuestos de la planta se absorban más rápido por la piel, acelerando la recuperación.
Mientras la cataplasma se va secando, también puede ayudar a “sacar” toxinas de la zona afectada.
Si puedes soportarlo, lo mejor es aplicarla caliente. Y para mejores resultados, trata de triturar bien la planta hasta que quede como una pasta.
Infusiones y tés de hierbas
Las infusiones de plantas se pueden usar tanto por fuera como por dentro del cuerpo.
Para prepararlas, deja las hierbas en agua y luego vierte agua caliente en un recipiente sin tapa.
Cuando empieces a tomarlas, no bebas grandes cantidades desde el principio, especialmente si estás en ayunas, porque podrían provocarte reacciones adversas.
Decocciones
La decocción sirve para extraer los componentes más concentrados de una planta.
Solo tienes que poner la planta en un recipiente con agua y hervirla a fuego lento, para que sus compuestos se liberen poco a poco en el líquido.
Normalmente se usan entre 28 y 56 gramos de hierba por medio litro de agua.
Jugos de plantas
Consiste simplemente en extraer el jugo de la planta. Puedes aplicarlo directamente sobre heridas o mezclarlo con otros remedios.
Algunas medicinas que ya conoces pueden hacer efecto muy rápido, pero los tratamientos naturales suelen ser más lentos.
No te desesperes ni empieces usando dosis grandes desde el principio. Aun así, hay remedios naturales que sí actúan rápido, y más adelante se explican con detalle.
Plantas con propiedades antibacterianas
Detener el sangrado
La milenrama o ciertas hierbas para heridas ayudan a detener el sangrado. Las hojas de llantén también sirven, aunque no son tan efectivas como las anteriores.
Un truco útil es usar un pedazo de nopal crudo (sin piel) sobre la herida: ayuda a contraer los vasos sanguíneos y detener la sangre. El hamamelis también tiene este efecto.
Si te sangran las encías o te duele un diente, puedes masticar hojas de liquidámbar. Estas contienen sustancias antibacterianas que ayudan a aliviar el problema.
Tratar infecciones
Las heridas (incluyendo mordeduras de serpiente), erupciones o infecciones pueden tratarse con plantas antibacterianas.
Puedes usar jugo de cebolla silvestre, ajo o pamplina, o hacer una pasta con hojas de acedera.
También puedes preparar decocciones con raíz de bardana, hojas o tallos de malva, o corteza de roble blanco (rica en taninos).
Otras plantas útiles incluyen el olmo rojo, el liquidámbar, la milenrama y el nopal.
Eso sí: estos antibacterianos NO se deben tomar por vía oral.
El mejor antibacteriano natural es la miel, seguido del azúcar.
- Con azúcar: aplícala sobre la herida, deja que se vuelva jarabe, limpia y repite.
- Con miel: aplícala directamente tres veces al día.
Para quemaduras, la miel es la mejor opción.
Aliviar el dolor
Puedes aplicar cataplasmas hechas de llantén, pamplina, ajo, corteza de sauce o acedera.
El liquidámbar también ayuda a reducir el dolor.
La corteza de sauce contiene compuestos similares a la aspirina, así que puedes tomarla en té o incluso masticarla.
Picazón y dermatitis por contacto
Si te pican insectos o tocas plantas irritantes, puedes usar hamamelis o plantas del género Impatiens (como la balsamina).
Para hiedra venenosa o picaduras, el jugo de estas plantas funciona muy bien.
Para quemaduras, también puedes usar estas plantas, además de aloe vera, jugo de diente de león, ajo machacado o hojas de liquidámbar.
Las hojas de bardana funcionan, pero son más lentas. El llantén tierno suele ser más efectivo.
En general, las plantas tipo Impatiens son de las más eficaces que se conocen.
Relajación
Si tienes insomnio fuerte, puedes tomar té de menta o de pasiflora. Te ayudará a relajarte.
Sarpullido por calor
En verano es común tener sarpullido. Puedes usar taninos, hamamelis o incluso fécula de maíz para mantener la piel seca.
Si no tienes fécula, puedes triturar otras plantas hasta hacer un polvo con efecto similar.
Limpieza y desinfección
Los pies son muy propensos a infecciones por hongos. Puedes usar jugos de hojas de nogal, corteza de roble o bellotas hervidas.
Después de aplicar estos tratamientos, deja que tus pies reciban sol con frecuencia.
El llantén también tiene efecto antibacteriano. Y, en general, el sol ayuda mucho a mejorar cualquier tratamiento.
También puedes usar Impatiens o vinagre para limpiar y desinfectar.
Repelente de insectos
El ajo y la cebolla tienen olores fuertes que ayudan a mantener alejados a los insectos después de consumirlos.
Si no te gusta comerlos, puedes aplicar su jugo sobre la piel expuesta.
El jugo de hojas de alcanforero también funciona como repelente.
Otra opción es llevar contigo trozos de madera de cedro para ahuyentar insectos.
Plantas para problemas intestinales
Diarrea
La diarrea puede ser muy debilitante, especialmente en situaciones de supervivencia.
Puedes tomar té de raíz de zarzamora o plantas similares.
También puedes usar una mezcla de arcilla y pectina. La pectina se encuentra en la parte interna de la cáscara de cítricos o en los restos de manzana.
Otros tés útiles son los de arándano, arándano rojo o hojas de avellano.
Ojo: estos tratamientos pueden tener efectos secundarios fuertes. Incluso pueden deshidratar a una persona sana, así que hay que probarlos con mucho cuidado, sobre todo si ya estás débil.
Estreñimiento
Puedes tomar decocciones de hojas de diente de león, rosa silvestre o corteza de nogal.
También puedes comer lirio de día sin cocinar para aliviarlo.
Pero recuerda: muchas veces el estreñimiento se debe a falta de agua, así que hidratarte bien es clave.
Parásitos intestinales
Los parásitos pueden ser muy peligrosos. A veces, la única forma de combatirlos es usando plantas tóxicas en dosis controladas.
Por ejemplo, hojas de tanaceto o de zanahoria silvestre.
También se puede usar tanino concentrado, pero puede dañar el hígado, así que hay que tener muchísimo cuidado con la cantidad.
Dolor e inflamación estomacal
Si tienes malestar estomacal, puedes tomar té de semillas de rábano o de hojas de menta.
Las plantas medicinales pueden ser grandes aliadas, pero solo si sabes usarlas correctamente. No se trata de aplicar lo primero que encuentres, sino de entender qué hace cada planta, cómo prepararla y en qué cantidad usarla.
En situaciones de supervivencia, este conocimiento puede ayudarte a resolver problemas urgentes cuando no tienes acceso a medicina moderna. Aun así, siempre que sea posible, lo ideal es combinar estos remedios con atención médica profesional.
Aprender esto no es solo interesante: es una habilidad que puede sacarte de un apuro serio.