En la naturaleza, encontrar agua no siempre significa que puedas beberla. Aunque parezca limpia, el agua de ríos, lagos o manantiales puede estar llena de bacterias o parásitos invisibles que te enferman en cuestión de horas. Por eso, saber cómo purificar agua correctamente es una de las habilidades más importantes para acampar, explorar o sobrevivir en situaciones extremas.
En Sandiario aprenderás métodos sencillos y efectivos para limpiar el agua: desde hervirla o usar yodo y cloro, hasta fabricar tu propio filtro con materiales naturales.
Por lo general, el agua de lluvia recolectada en un recipiente limpio, o la que obtienes directamente de las plantas, se puede beber sin problema. Pero si el agua viene de un lago, arroyo, estanque, pantano o manantial —sobre todo si está cerca de zonas habitadas o en regiones tropicales— es necesario purificarla antes de tomarla.
Cuando tengas los medios, hierve el agua o desinféctala con yodo o cloro. Después de purificar una olla de agua, recuerda destaparla y enjuagar el pico con la misma agua ya purificada (boca abajo), para eliminar cualquier gota contaminada que haya quedado afuera.
A continuación, te cuento dos métodos efectivos para purificar el agua.
Método con tabletas o químicos
Si tienes acceso a productos de purificación, sigue siempre las instrucciones del envase. Los desinfectantes más comunes son el yodo, el cloro y el permanganato de potasio.
- Yodo.
- Si el agua es transparente, bastan 5 gotas de tintura de yodo al 2% por litro.
- Si está turbia o muy fría, usa 10 gotas. Déjala reposar 30 minutos antes de beberla.
- Cloro (blanqueador líquido).
- Agrega 2 gotas de cloro con 5.25% de hipoclorito de sodio por litro de agua y deja reposar 30 minutos.
- Si el agua es turbia o fría, espera una hora.
- Ten en cuenta que la concentración de cloro varía según la marca, así que revisa bien la etiqueta antes de usarlo.
- Permanganato de potasio.
- Se vende normalmente en forma de pequeños cristales morados. Además de servir para desinfectar agua, también tiene otros usos.
- Coloca tres cristales en un litro de agua y deja reposar 30 minutos.
- Si el agua toma un tono rosa claro o rosado brillante, ya está lista para beber.
- Si se vuelve rosa oscuro o morado fuerte, añadiste demasiado permanganato: no la bebas. Puedes diluirla con más agua o guardarla como desinfectante.
- Si el agua se pone roja intensa, tampoco es potable, pero puede usarse para desinfectar heridas o eliminar hongos.
Método de ebullición
Hervir el agua es el método más seguro y confiable para purificarla, porque ninguna bacteria o parásito sobrevive en el agua hirviendo.
El agua sucia puede contener microorganismos peligrosos que te enferman e incluso pueden ser mortales.
Dos de los más comunes en todo el mundo son Giardia lamblia y Cryptosporidium:
- Giardia causa giardiasis (también llamada “enfermedad del castor”), con diarrea acuosa y calambres intensos. Dura de 1 a 2 semanas.
- Cryptosporidium provoca criptosporidiosis, una infección similar pero más severa y duradera. No tiene tratamiento específico; el cuerpo la supera con el tiempo, aunque los síntomas pueden durar de 3 a 14 días.
Ojo: La única manera realmente efectiva de eliminar Cryptosporidium es hervir el agua o usar un filtro de microfiltración o de ósmosis inversa. Los desinfectantes químicos no lo matan por completo.
Otras enfermedades por agua contaminada
Beber agua sucia puede causar enfermedades graves como:
- Disentería: diarrea con sangre, fiebre y debilidad.
- Cólera y fiebre tifoidea: incluso si te vacunaste, puedes contagiarte.
- Cólera: diarrea abundante, vómitos y calambres en las piernas.
- Tifoidea: fiebre, dolor de cabeza, pérdida de apetito, estreñimiento y sangrado intestinal.
- Hepatitis A: causa diarrea, dolor abdominal, ictericia y orina oscura. Se transmite por contacto cercano o por agua y comida contaminadas.
- Esquistosomiasis (bilharziasis): común en aguas estancadas, especialmente en zonas tropicales. Los parásitos del agua pueden entrar al torrente sanguíneo y causar infecciones.
- Sanguijuelas: si tragas una, puede pegarse en tu garganta o nariz, chuparte la sangre y causar heridas que se infectan.
Filtros de agua
Cuando el agua tiene mal olor o está muy turbia, puedes usar un filtro casero o improvisado para limpiarla un poco.
Llena un recipiente con el agua sucia y déjala reposar al menos 12 horas. Después, pásala por un filtro (puede ser de tela, arena, carbón, grava o incluso el interior de un bambú). Esto elimina las impurezas más grandes y algunos olores.
Importante: Este paso solo hace una limpieza básica; el agua aún no es potable.
Para beberla, necesitas purificarla después (por ebullición o desinfección química).
Si el agua sigue teniendo mal olor, puedes usar carbón vegetal, que tiene gran poder de absorción. El carbón elimina gases, olores y restos de químicos agrícolas o industriales.
Deja reposar el agua con el carbón unos 45 minutos, y después ya podrás beberla con más seguridad.
Cómo saber si el agua es tóxica
En el campo, es clave aprender a distinguir el agua potable de la peligrosa. Aquí van algunas señales:
- Color:
- Roja: puede tener óxido o algas.
- Amarilla: indica descomposición o metales pesados.
- Negra: contaminación grave.
- Turbia: mezcla de tierra o microorganismos.
- Transparente y ligeramente azulada: generalmente segura.
- Temperatura:
- El agua subterránea suele mantenerse templada, entre 10 °C y 15 °C. Si notas temperaturas anormales, podría estar contaminada por desechos industriales o domésticos.
- Olor:
- Olor a vegetales podridos → exceso de plancton.
- Olor metálico → tuberías oxidadas.
- Olor fétido o cloacal → contaminación con aguas residuales.
- Agua limpia → sin olor.
- Sabor:
- Dulce → exceso de materia orgánica.
- Salado → contaminación con sal o cloro.
- Amargo → presencia de sulfatos o sales de hierro.
- Picante → residuos de pesticidas.
El agua es vida, pero solo si está limpia. En el campo o en una emergencia, nunca des por hecho que el agua es segura, sin importar lo clara que se vea. Con un poco de conocimiento y precaución, puedes convertir casi cualquier fuente en agua potable segura, evitando enfermedades graves y manteniéndote saludable.
La próxima vez que salgas de aventura, no olvides: tu mejor herramienta de supervivencia es saber purificar el agua.