Cuando salimos a acampar o exploramos la naturaleza, muchas veces no pensamos en el impacto que dejamos atrás. Una simple botella tirada, un jabón mal usado o una fogata mal apagada pueden causar más daño del que imaginamos. Cuidar el medio ambiente no se trata solo de “no ensuciar”, sino de aprender a manejar bien los desechos, proteger el agua y respetar a los seres vivos que habitan esos lugares.
En Sandiario aprenderás cómo tratar la basura en el campo, qué hacer con los desechos orgánicos, cómo evitar contaminar el agua y de qué manera puedes reducir tu huella al disfrutar de la naturaleza.
Un entorno ecológico bonito y saludable no se forma de la noche a la mañana: se construye poco a poco, con el paso del tiempo. Sin embargo, cada vez que los humanos entramos en contacto con la naturaleza, nuestras actividades alteran su equilibrio. Por eso, es importante aprender a proteger el medio ambiente y, cuando no haya más opción que causar algún daño, hacerlo lo menos posible.
Cómo tratar los desechos
Lo primero es aprender a manejar correctamente la basura: desde envolturas, pilas usadas y aparatos dañados, hasta artículos de uso diario o desechos orgánicos como excremento.
Las formas más comunes de tratamiento son el reciclaje, el compostaje, la incineración y el relleno sanitario.
Normalmente se divide la basura en cuatro tipos:
- Reciclables
- Orgánicos o de cocina
- Residuos peligrosos
- Otros desechos
Los reciclables incluyen papel, plástico, vidrio y metales. Este tipo de basura se puede procesar y reutilizar, lo que no solo reduce la contaminación, sino también el desperdicio de recursos.
Los desechos de cocina (como restos de comida, hojas de verduras o huesos) son biodegradables y pueden transformarse en abono mediante compostaje.
Los residuos peligrosos, como pilas usadas, focos fluorescentes, termómetros de mercurio o medicinas caducadas, contienen metales y sustancias que no se degradan fácilmente. Si se manejan mal, pueden contaminar el ambiente e incluso causar daños a la salud, por eso requieren un tratamiento especial.
Por último, los otros desechos, como productos de higiene personal, pueden manejarse mediante relleno sanitario, para evitar que contaminen el suelo, el aire o el agua.
Cuida el agua: el recurso más valioso
En la naturaleza también es importante conocer algunas medidas básicas de protección ambiental. El agua es fuente de vida, y una vez contaminada, es muy difícil limpiarla. Cuando acampes o vivas en exteriores, pon especial atención a cuidar las fuentes de agua. Aquí van algunas recomendaciones:
- No laves directamente en ríos o arroyos. Toma agua con un recipiente y limpia tus cosas a unos metros de distancia. No devuelvas el agua sucia al río.
- Evita usar jabones, shampoos o cosméticos industriales, sobre todo dentro del agua, porque contaminan mucho.
- Coloca los baños improvisados a más de 30 metros del agua y en dirección contraria al viento del campamento. Si puedes, cúbrelos con una tapa o con tierra para evitar malos olores. Al irte, entiérralos y deja el sitio como estaba. Es buena idea dejar una pequeña señal con la fecha para que otros sepan que ahí hubo un baño.
- Enterrar la basura de forma ordenada. No la entierres por partes en distintos lugares. Haz un solo hoyo y concentra ahí los residuos. Las pilas y desechos peligrosos jamás deben mezclarse con la basura común, ya que pueden causar daños graves al entorno.
- Si puedes quemar los residuos de forma segura, junta todo lo que sea combustible (papel, madera seca, etc.) y quémalo.
Cómo evitar dañar la naturaleza
Además de aprender a manejar los desechos y cuidar el agua, también es importante saber cómo evitar dañar el ecosistema natural. Proteger el medio ambiente es responsabilidad de todos, y puedes empezar con acciones simples:
- Evita usar fuego si no es necesario. Si tienes que encenderlo, asegúrate de apagarlo completamente antes de irte. Y si fumas, no tires las colillas, apágalas y llévatelas contigo.
- No arranques ni destruyas plantas. Si necesitas abrir camino, hazlo con cuidado y evita dañar los tallos principales. En las zonas de montaña, donde la vegetación es escasa, hay que protegerla aún más. Si haces fogatas, usa ramas secas en lugar de cortar árboles.
- No caces animales silvestres. Muchos están protegidos por la ley y ya viven en espacios muy reducidos. Solo en caso extremo de supervivencia deberías cazar, y aun así trata de no hacerlo con animales jóvenes ni cerca de sus nidos. También evita encender fuego o cocinar cerca de los refugios de los animales.
- Donde vayas, deja todo como estaba. Antes de irte del campamento, desmonta la fogata, rellena los drenajes, devuelve los materiales a su sitio y recoge toda la basura. Si dañaste alguna planta al pasar, enderézala o fíjala con algo para que pueda recuperarse.
- Si ves basura tirada en el camino, recógela. Un verdadero amante de la naturaleza no solo cuida su propio entorno, sino que ayuda a limpiar el de los demás.
Cada acción cuenta. Separar los residuos, cuidar el agua y respetar la vida silvestre son pasos simples, pero poderosos, para proteger el entorno natural. Si todos ponemos un poco de nuestra parte, los lugares que visitamos seguirán siendo igual de hermosos para los que vengan después.
Así que la próxima vez que vayas de camping o de excursión, recuerda: no solo disfrutes la naturaleza, también cuídala.