Cuando te adentras en la naturaleza, nunca sabes lo que puede pasar. Por eso, es clave saber cómo improvisar herramientas y armas con lo que tienes a la mano. Ya sea para defenderte, para caminar con más seguridad o para sobrevivir en condiciones extremas, un buen palo puede hacer la diferencia. En Sandiario te explico cómo fabricar bastones, palos simples, palos con peso y hasta un palo lanzador, todo con materiales que podrías encontrar en el campo.
Bastón
El bastón es de las primeras cosas que deberías considerar. Cuando caminas por la naturaleza, te ayuda a mantener el equilibrio y a subir o bajar pendientes con más seguridad. Además, si te topas con un perro agresivo o una serpiente, puedes usarlo para espantarlos o darles un buen golpe si es necesario.
El largo del bastón debe estar más o menos a la altura de tu estatura, o como mínimo, que te llegue a la altura de las cejas. No conviene que sea demasiado largo, porque si estás cansado o te sientes mal, te va a costar trabajo apoyarte en él. Cuando camines por zonas oscuras, llenas de arbustos o espinas, el bastón también sirve para tantear el terreno y evitar que te lastimes.
Palo
El palo es para agarrarse con firmeza, no para andarlo aventando. Lo bueno de usar un palo es que extiende el alcance de tus manos y te permite defenderte sin ponerte en peligro directo. A continuación, te explico tres tipos básicos de palos que puedes hacer o usar:
Palo simple
Como su nombre lo dice, es solo un palo o una rama. Si puedes conseguir madera dura y con vetas rectas, mucho mejor. No debe ser ni muy largo (porque no podrías moverlo bien), ni muy corto (porque perdería su efectividad). También el grosor es importante: si es muy grueso, no lo podrás agarrar bien, y si es muy delgado, se te va a romper fácilmente.

Palo con peso
Este tipo de palo lleva un peso extra en uno de sus extremos. Puede ser que el palo ya esté más grueso de un lado, o tú mismo le amarras una piedra para hacerlo más pesado. Lo importante es que ese peso te ayude a golpear con más fuerza.
Para armarlo, busca una piedra que se pueda amarrar fácilmente (las que tienen forma como de reloj de arena son ideales). Si no encuentras una con buena forma, puedes hacerle una ranura a la piedra golpeándola con otra más dura.
Luego necesitas un palo que sea proporcional al peso de la piedra. Hay tres formas comunes de amarrar la piedra al palo:
- Partiendo la punta del palo: Le haces un corte a la punta, colocas la piedra en esa abertura y la amarras bien con cuerdas cruzadas, asegurándote de que no se suelte.
- Con una rama en forma de “Y”: Consigue una rama que tenga una bifurcación natural al final. Ahí colocas la piedra y la amarras bien desde la base para que quede firme.
- Enroscando y amarrando directamente: Usa un palo de unos 100 cm de largo y 2.5 cm de grosor, con una piedra de más o menos 1.8 kg. Le sacas punta a uno de los extremos hasta que mida como 1.3 cm de diámetro, colocas esa punta en la ranura de la piedra y lo amarras bien fuerte.
Palo lanzador (tipo honda)
Este es otro tipo de palo con peso, pero con una cuerda resistente que sostiene una piedra. Se usa para lanzar y también como arma de impacto, ya que te da más alcance y fuerza al atacar.
Para hacerlo, consigue un palo de entre 35 y 45 cm de largo. Ata una cuerda fuerte en uno de los extremos, dejando unos 20 cm sueltos. Luego, amarra una piedra de 1.5 a 2.25 kg al final de esa cuerda. Lo ideal es que la piedra quede colgando a unos 8 a 10 cm del palo.

En la vida al aire libre, saber usar lo que te rodea es una ventaja enorme. Con un simple palo puedes tener apoyo para caminar, explorar el terreno o defenderte de animales peligrosos. Y si le echas un poco de ingenio, puedes convertirlo en un arma poderosa sin necesidad de herramientas sofisticadas. No se trata de volverte un experto en combate, sino de estar listo para cualquier emergencia. Así que la próxima vez que salgas de campamento o te metas al monte, acuérdate de estas ideas. Nunca sabes cuándo las vas a necesitar.