Cuando sales a acampar, hacer senderismo o aventarte una travesía en la naturaleza, conseguir agua segura siempre es una prioridad. Por más que lleves cantimplora o suficiente líquido para empezar, tarde o temprano toca buscar un nuevo punto de abastecimiento. Y ahí es donde muchos se confían. No toda el agua que parece limpia lo está, y tomarla directo puede meterte en broncas graves de salud. En Sandiario te cuento cómo identificar buenas fuentes de agua, qué riesgos existen y cómo purificarla para que puedas tomarla sin miedo.
Hay muchas formas de conseguir agua en el campo, pero lo ideal siempre es encontrar agua limpia, fresca y que esté corriendo. Recolectar agua es el primer paso: puede que necesites un recipiente natural o uno hecho por ti. Casi siempre tendrás que filtrar y purificar el agua, pero empezar con una buena fuente te evita muchos problemas.
Cómo encontrar una buena fuente de agua
Busca ríos o arroyos donde el agua corra rápido y donde las orillas tengan vegetación abundante. Por lo general, el agua estancada —como la de los charcos o estanques— tiende a tener más bacterias y virus, mientras que el agua que fluye rápido suele estar más limpia.
Señales de que podría ser un buen lugar
Un truco común es fijarte si muchos animales van a beber ahí. Pero ojo: este método no es del todo confiable. Los animales salvajes a veces ya tienen anticuerpos contra gérmenes que para ti pueden ser peligrosos. Lo mismo pasa con los habitantes de la zona: puede que lleven toda su vida tomando ese tipo de agua sin enfermarse, pero un visitante sí podría enfermar gravemente.
Cuando encuentres una zona que parezca muy buena, camina un tramo río arriba para revisar que no haya cadáveres de animales, restos o cualquier cosa que pueda contaminar el agua. Esto te dice si realmente es segura.
Riesgos de tomar agua contaminada
Tomar agua sucia te puede causar varias enfermedades, entre las más comunes:
Cólera
El cólera es una infección bacteriana que provoca diarrea. La mayoría de los casos son leves, pero una parte de las personas afectadas puede presentar diarrea intensa tipo “agua de arroz”, vómitos y calambres. La pérdida rápida de líquidos puede causar deshidratación, choque y hasta la muerte si no se atiende a tiempo. La clave es rehidratarse con agua limpia; si sigues tomando agua contaminada, la cosa sólo empeora.
Hepatitis A
Esta es una enfermedad más seria causada por un virus que afecta el hígado. No siempre da síntomas fuertes, pero puede durar hasta dos meses. Entre los síntomas están fiebre, cansancio, falta de apetito, náuseas, dolor abdominal, orina oscura y piel amarillenta (ictericia). Suele afectar más a adultos que a niños. La buena noticia: no es mortal y el cuerpo genera anticuerpos después de la infección.
Giardiasis
Esta enfermedad es causada por un parásito microscópico que a veces llega al agua por contaminación de drenajes. El parásito es resistente y puede sobrevivir bastante tiempo fuera del cuerpo. La giardiasis es hoy una de las enfermedades transmitidas por agua más comunes.
Sus síntomas incluyen diarrea, heces grasosas que flotan, retortijones, náuseas y malestar general. Puede durar de 2 a 6 semanas, a veces más. También hay personas que se infectan sin presentar síntomas. El tratamiento consiste en eliminar el parásito y aliviar los síntomas.
Purificar el agua
Aunque el agua corra rápido, esté fría y no veas animales muertos río arriba, siempre purifícala antes de tomarla. Cuando te das cuenta de que está contaminada, ya es demasiado tarde.
Cómo detectar contaminación química
Incluso si no hay bacterias o virus, el agua también puede tener sustancias químicas peligrosas. La única forma confiable de reducir el riesgo es revisar río arriba o fijarte muy bien en las plantas y el entorno.
Hazte estas preguntas:
- ¿Hay algas? Si no hay, puede ser mala señal. Pero si hay demasiadas, también es sospechoso, porque algunas algas crecen de forma exagerada cuando hay fosfatos u otros contaminantes.
- ¿Las plantas alrededor se ven sanas? Si el agua está contaminada con químicos, la vegetación cercana suele verse dañada.
- ¿Hay peces sanos en la corriente?
El problema con los químicos es que no desaparecen al hervir el agua, ni siempre se pueden filtrar con carbón o filtros improvisados. Si sospechas contaminación química, lo mejor es buscar otra fuente.
Cómo conseguir agua
Encontrar agua en la naturaleza no es difícil; lo complicado es asegurarte de que sea realmente segura. Si aprendes a reconocer señales de contaminación, tanto biológica como química, y sigues métodos básicos de purificación, reduces muchísimo el riesgo de enfermarte. Ya sea que estés acampando, explorando o enfrentando una situación de supervivencia, la clave siempre será la misma: observa, analiza y purifica antes de tomar. Tu cuerpo te lo va a agradecer.