Los deslaves son uno de los fenómenos naturales más peligrosos en zonas montañosas, especialmente durante la temporada de lluvias. En pocos segundos, una mezcla de tierra, piedras y agua puede avanzar con una fuerza devastadora, destruyendo caminos, viviendas y poniendo en riesgo la vida de las personas. Saber cómo actuar antes, durante y después de un deslave puede marcar la diferencia en una situación de emergencia. En Sandiario conocerás las principales medidas de prevención, las estrategias de supervivencia y las recomendaciones básicas para realizar un rescate de forma segura.
Un deslave es una corriente de lodo, tierra y piedras que se forma cuando una montaña con suelo inestable se derrumba debido a fenómenos meteorológicos como lluvias intensas o inundaciones, mezclándose con el agua de ríos y escurrimientos. Los deslaves suelen ocurrir durante la temporada de lluvias, cuando las precipitaciones son más abundantes. Su velocidad puede ser impresionante y, en cuestión de segundos, son capaces de destruir todo a su paso.
Los deslaves son uno de los fenómenos geológicos más destructivos. Aunque pueden durar desde unos minutos hasta varias horas, su capacidad de causar daños sigue siendo enorme. Si no se toman las medidas adecuadas de prevención y rescate, un deslave puede provocar graves consecuencias para las personas.
Métodos para sobrevivir
1. Mantén la calma
Cuando ocurra un deslave, no entres en pánico. Mantén la calma y busca la ruta de escape más segura. Lo más importante es hacer todo lo posible para proteger tu vida y tu integridad.
2. Elige correctamente la ruta de evacuación
Elegir una ruta de escape adecuada puede determinar si logras ponerte a salvo o no. Después de identificar hacia dónde se dirige el deslave, aléjate en dirección perpendicular al flujo del lodo y dirígete hacia zonas más altas.
Durante la evacuación, evita los terrenos con suelo inestable para no resbalar ni caer. Si la situación no te permite moverte con rapidez, puedes sujetarte a un árbol cercano con fuerza para evitar ser arrastrado por la corriente. Sin embargo, esta es solo una medida temporal, ya que la fuerza de un deslave puede derribar incluso árboles y estructuras resistentes. Estar sobre un árbol no significa estar completamente a salvo.
Importante: No corras siguiendo la misma dirección del deslave. La velocidad de estas corrientes es extremadamente alta y una persona no puede escapar simplemente corriendo más rápido que ellas.
3. Da prioridad absoluta a tu seguridad
Los deslaves pueden destruir casas, caminos y puentes, causando enormes pérdidas materiales. Sin embargo, cuando ocurre una emergencia, tu vida siempre debe estar por encima de tus pertenencias.
No pierdas tiempo intentando recoger objetos de valor o equipaje. Unos segundos pueden marcar la diferencia entre escapar o quedar atrapado.
Durante la evacuación, protege especialmente tu cabeza. Si el deslave viene acompañado de grandes rocas que caen o son arrastradas por la corriente, aumenta el riesgo de sufrir lesiones graves.
Si tienes tiempo y las condiciones lo permiten, lleva algo de ropa abrigadora y alimentos de emergencia. En algunos casos, las personas que escapan del deslave terminan refugiándose en zonas alejadas o de difícil acceso, donde los equipos de rescate pueden tardar en llegar. Contar con comida y ropa adecuada puede ser de gran ayuda mientras esperas.
4. Otras recomendaciones importantes
Los objetos y personas que se encuentran en zonas bajas son los primeros en quedar cubiertos por un deslave debido a la fuerza de la corriente.
Si durante la evacuación llegas a caer, intenta levantarte por todos los medios posibles. También puedes apoyarte en elementos firmes como árboles o rocas grandes para mantener tu cuerpo elevado. Al mismo tiempo, protege tu nariz y boca para evitar que el lodo y el agua entren en las vías respiratorias y dificulten la respiración.
Si observas piedras grandes bajando junto con el deslave, intenta alejarte de ellas lo más posible. Ser golpeado por una roca que se desplaza a gran velocidad puede provocar lesiones muy graves.
Después de que ocurra un deslave, nunca regreses al área afectada sin estar preparado ni sin confirmar que es seguro hacerlo. Que un deslave ya haya ocurrido no significa que el peligro haya desaparecido. Algunas zonas pueden sufrir nuevos deslaves poco después, especialmente cuando estos fenómenos ocurren de manera intermitente.
Por eso, espera siempre las indicaciones de las autoridades y evita volver a lugares afectados hasta que exista una evaluación de seguridad.
Métodos de rescate
Los deslaves tienen una enorme fuerza destructiva y pueden aparecer de manera repentina, por lo que escapar de ellos no siempre es posible. Si alguien no logra ponerse a salvo, realizar un rescate rápido y adecuado puede ser fundamental.
El rescate de personas atrapadas por un deslave debe realizarse con mucho cuidado, prestando atención a cada detalle para evitar poner en mayor peligro tanto a la víctima como a los rescatistas.
Cuando un equipo de rescate encuentra a una persona atrapada en la parte baja de una ladera, lo primero que debe hacer es evaluar si es posible sacarla directamente. Si las condiciones no lo permiten o la persona está gravemente herida y no puede colaborar, se puede aplicar el siguiente método:
Excavar el lodo y los escombros desde un costado para liberar poco a poco a la persona atrapada. Durante la excavación, es muy importante utilizar una técnica adecuada y evitar actuar de manera impulsiva o cavar sin control. Especialmente, no se debe excavar verticalmente desde arriba, ya que esto puede provocar movimientos en la tierra y piedras acumuladas sobre la víctima. Si esos materiales se desprenden, no solo podría fracasar el rescate, sino que también se pondría en grave riesgo la vida de los rescatistas.
Si el deslave todavía continúa, al encontrar a una persona atrapada no se debe intentar sacarla de inmediato sin evaluar la situación. Primero hay que elegir un punto seguro de apoyo y extraerla desde una dirección perpendicular al flujo del deslave. Al arrastrar a la víctima, nunca se debe mover en la misma dirección de la corriente ni intentar sacarla en sentido contrario, ya que esto puede poner en peligro a quienes realizan el rescate.
Durante la operación de rescate, si la persona presenta síntomas graves como pérdida del conocimiento o estado de shock, no se debe mover su cuerpo sin antes evaluar cuidadosamente su estado. Es necesario comprobar si tiene fracturas o lesiones en la cabeza. En caso de existir daños de este tipo, un movimiento inadecuado podría empeorar sus heridas e incluso poner en riesgo su vida.
Medidas de prevención
Los deslaves pueden ocurrir de forma repentina y tienen una fuerza enorme, lo que dificulta tanto la evacuación como las labores de rescate. Por esta razón, tomar medidas de prevención adecuadas es especialmente importante.
A continuación se presentan algunas recomendaciones:
1. Evita las zonas propensas a deslaves
Aléjate de lugares donde suelen ocurrir estos fenómenos. Por ejemplo, durante la temporada de lluvias, evita permanecer cerca de corrientes de agua en zonas montañosas.
2. Elige bien el lugar para acampar o descansar en la naturaleza
Cuando realices actividades al aire libre, evita instalar tu campamento en las partes bajas de barrancos, arroyos o cañadas.
Si ocurre un deslave, las zonas bajas suelen ser las primeras en quedar cubiertas por la corriente. Si llegas en vehículo, procura estacionarlo cerca, pero en un lugar seguro, como un camino seco o una zona elevada alejada del cauce. De esta manera, si comienza un deslave, podrás utilizar el vehículo para salir rápidamente del área.
3. Evita permanecer en zonas bajas durante lluvias intensas
Si te encuentras en una zona montañosa y comienza una tormenta fuerte, no permanezcas en lugares bajos. Busca zonas elevadas, como laderas con mayor presencia de árboles o áreas altas de la montaña, y aléjate rápidamente del lugar.
4. Protege objetos importantes en zonas de riesgo
Si hay objetos importantes ubicados debajo de una posible ruta de deslave, toma medidas para protegerlos.
Una práctica común es construir una zanja de drenaje en la parte superior de la ladera, por encima del objeto que se quiere proteger. Esta zanja ayuda a desviar el agua cuando el terreno ya no puede absorber más lluvia, reduciendo así el riesgo de que el flujo de agua arrastre tierra y materiales hacia la zona protegida.
5. La prevención a largo plazo requiere tiempo
Evitar completamente los deslaves no es algo que pueda lograrse de un día para otro. Requiere esfuerzos continuos durante mucho tiempo.
Algunas medidas importantes incluyen proteger la vegetación de las montañas, especialmente en las laderas, ya que las plantas ayudan al suelo a retener agua y reducen la erosión. También es posible modificar el curso de corrientes de agua en zonas donde los deslaves ocurren con frecuencia para disminuir el riesgo.
6. Aprende a reconocer las señales de alerta
Si el flujo normal de un río o arroyo se detiene repentinamente o comienza a aumentar su velocidad de forma anormal, especialmente si aparecen ramas, troncos u otros objetos arrastrados por el agua, debes aumentar tu nivel de alerta.
Si además escuchas sonidos fuertes y profundos similares a un trueno lejano o un estruendo, puede ser una señal de que un deslave está por ocurrir.
En ese momento, las personas que se encuentren en zonas naturales deben iniciar inmediatamente las acciones de evacuación y buscar un lugar seguro.
Los deslaves son fenómenos impredecibles y extremadamente peligrosos, pero contar con información adecuada permite reducir sus consecuencias. Evitar zonas de riesgo, reconocer las señales de alerta, elegir correctamente una ruta de evacuación y actuar con calma son medidas esenciales para proteger tu vida. Además, los rescates deben realizarse con cuidado y siguiendo métodos adecuados para no poner en peligro a las víctimas ni a quienes brindan ayuda. La prevención y la preparación son las mejores herramientas para enfrentar este tipo de desastres naturales.