El desierto es un lugar extremo con aire seco, casi nada de lluvia en todo el año y cambios de temperatura brutales. En un solo día, la diferencia de temperatura puede pasar los 50 °C, y el suelo al mediodía puede alcanzar entre 60 y 80 °C. Para sobrevivir ahí, necesitas llevar suficiente agua potable, aprender a encontrar más agua, no perder el rumbo, caminar de noche y evitar moverte bajo el sol abrasador. También es clave saber encontrar comida y conocer formas de pedir ayuda.
Si decides aventurarte en el desierto, te vas a enfrentar a retos como el calor extremo, la escasez de agua, los cambios de temperatura entre el día y la noche, y el riesgo de perderte sin referencias claras.
Agua: tu recurso más valioso
El agua es lo más importante para sobrevivir en el desierto, así que debes administrarla con mucho cuidado. Si te quedas sin agua, la cosa se puede poner fea muy rápido.
Aunque parezca lógico quitarse ropa para refrescarse, en el desierto es todo lo contrario. Debes usar ropa adecuada para mantener la humedad de tu cuerpo. Elige una buena ropa interior, de preferencia de algodón, porque al absorber el sudor, forma una capa de agua cerca de la piel que ayuda a disipar el calor y previene la deshidratación. Encima, usa ropa suelta y gruesa, como un abrigo ligero o ropa tipo militar. Las mallas pueden verse bien, ¡pero te vas a rostizar en minutos! Es un grave error subestimar el calor del desierto. También cúbrete el cuello, la boca y la nariz con una bufanda o un pañuelo.
Mucha gente piensa que es incómodo andar tan tapado, pero es mejor que morir deshidratado. En media hora, te acostumbras.
No uses ropa delgada y súper transpirable, como la de secado rápido, solo para sentirte fresco. A menos que tengas agua de sobra, corres el riesgo de sudar demasiado y deshidratarte en pocas horas.
Cómo administrar el agua en el desierto
Cuida cada gota de agua que lleves y úsala con estrategia. No importa cuánta traigas, si empiezas a quedarte sin ella, debes racionarla. Trata de aguantar la sed lo más posible. Cuando necesites beber, toma pequeños sorbos: deja que el agua pase por toda tu boca antes de tragarla lentamente. Cada sorbo no debe ser mayor a 10 ml, y cada vez que bebas, no debe pasar de 30 a 50 ml. Beber grandes cantidades de agua de golpe está prohibido, porque te deshidratarás más rápido. Si alguien en el grupo empieza a beber sin control, se le puede quitar su cantimplora para evitar que desperdicie el recurso.
Protégete del calor extremo
El cuerpo suda de manera natural, pero si sudas demasiado, perderás agua rápido, así que es clave cubrirse bien. No pienses que los habitantes del desierto en Medio Oriente andan envueltos como momias por gusto. ¡Lo hacen porque es la mejor manera de mantener la temperatura corporal estable y evitar la deshidratación!
Si no tienes suficiente agua, trata de no comer, porque la digestión también consume líquidos.
Si empiezas a notar que sudas menos de lo normal y sientes que tu temperatura corporal sube, es señal de un posible golpe de calor. En ese caso, detente de inmediato y busca sombra o construye un refugio para enfriarte. Si no lo haces, puedes terminar con dolor de cabeza, desmayo y, en el peor de los casos, un golpe de calor severo.
Cubre tu cabeza y usa un sombrero para protegerte del sol directo. Si no tienes uno, envuélvete con una toalla o un pañuelo. Pero ojo, si el sombrero es muy delgado, el sol puede atravesarlo y freírte la cabeza. Si encuentras ramas o arbustos flexibles, puedes usarlos para hacer una especie de “sombrero de paja” y aprovechar su evaporación para enfriar la cabeza. También existe la opción de mojar el sombrero o la bufanda con orina para refrescarte, pero si eso te da asco, mejor ni lo intentes.
Una bufanda de supervivencia de 1 × 1 metro crea una capa aislante que ayuda a reducir el calor y, además, puede servir para protegerte la cara del sol y del polvo.

No te pierdas en el desierto
Las dunas de arena no son buenos puntos de referencia, porque se mueven y cambian de forma. En un desierto plano y pedregoso, puede que ni siquiera encuentres marcadores naturales. Para no perderte, sigue siempre un rumbo fijo y no cambies de dirección sin motivo. Trata de moverte en línea recta y revisa tu orientación cada media hora, o incluso cada 15 minutos si es necesario.
Espejismos en el desierto: ilusiones peligrosas
Un espejismo es un fenómeno óptico que ocurre cuando el aire caliente del suelo hace que la luz se refracte, creando la ilusión de agua o paisajes inexistentes. En el desierto, los espejismos pueden ser muy engañosos. A veces, parece que hay un oasis justo enfrente, pero en realidad es solo una imagen reflejada de un lugar lejano.
Muchas personas se han desviado del camino persiguiendo espejismos, creyendo que el agua está a su alcance, solo para terminar más perdidos y sin recursos.
Si ves un espejismo, no te lances tras él de inmediato. Primero, revisa tu mapa para confirmar si hay un oasis en la zona. Si hay dunas cerca, súbete a una y observa desde arriba. A más de tres metros del suelo, el espejismo suele desaparecer, pero si el oasis es real, seguirá ahí.
Una forma de diferenciar un espejismo de un objeto real es fijarte en la imagen: los espejismos se ven distorsionados y borrosos, mientras que los objetos reales, aunque también se ven ondulados por el calor, mantienen su posición. Si miras desde otro ángulo y la imagen desaparece o cambia de lugar, es solo un espejismo.
Sobrevivir en el desierto no es un juego
Viajar por el desierto es extremadamente peligroso. Te vas a enfrentar a desafíos como la falta de agua, temperaturas altísimas y el riesgo de desorientarte. Para sobrevivir, debes controlar la temperatura de tu cuerpo y del agua que llevas, además de revisar tu brújula y mapa con frecuencia.
No te confíes pensando que con unos pocos litros de agua vas a aguantar varios días. La realidad es que, en temperaturas de 40 °C, una persona necesita al menos 15 litros de agua al día si está en actividad intensa. Ahora imagina cargar esa cantidad en un lugar donde el suelo puede superar los 50 °C. No es nada fácil.
Evita moverte bajo el sol del mediodía. Lo mejor es viajar al amanecer y al anochecer, cuando hace menos calor y no hay espejismos. Para las 9 de la mañana, antes de que la temperatura sea insoportable, busca un lugar con sombra y quédate quieto. No hagas esfuerzos innecesarios, cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo para evitar perder agua al respirar y, si necesitas descansar, siéntate en lugar de acostarte directamente en el suelo. Si de verdad necesitas acostarte, cava una zanja y échate dentro para reducir la exposición al sol.
La estrategia para moverse en el desierto
A partir de las cinco o seis de la tarde, cuando baja el sol y refresca, puedes retomar el camino. No olvides que en el desierto la temperatura baja drásticamente por la noche, así que lleva ropa abrigadora.
Entre las nueve y diez de la noche, es buen momento para hacer una pausa y buscar agua. La noche es cuando muchas criaturas del desierto están activas, así que con suerte podrías encontrar alimento, como lagartos o insectos en la arena.
Si hay luna, la visibilidad es bastante buena y podrías avanzar un poco más. Pero si la noche es completamente oscura, moverse por el desierto es como andar a ciegas, lo que solo aumenta el riesgo de perderte. Planifica con anticipación y asegúrate de encontrar agua a tiempo. Al final del día, tu capacidad para avanzar en el desierto depende de la cantidad de agua que tengas. Si te quedas sin ella, estarás en serios problemas.
Apéndice: Terreno, supervivencia y consejos para viajar en el desierto
El desierto se divide en dos tipos principales de terreno: las dunas de arena y el desierto de Gobi.
- Terreno de dunas: Caminar aquí es más complicado porque la arena suelta ralentiza el paso. Asegúrate de apretar bien las botas para que no entre arena. La ventaja es que por la noche es más fácil conseguir agua y se pueden construir refugios cavando en la arena.
- Terreno de Gobi: Es un suelo cubierto de grava, sin muchas dunas. Caminar es más fácil, pero construir un refugio es un reto. La buena noticia es que aquí suelen haber montículos de piedra o grandes rocas que, además de servir como punto de referencia, ofrecen sombra.
Si te sorprende una tormenta de arena, lo mejor es acostarte en el suelo y cubrirte. No intentes correr en medio de la tormenta, podrías perder la orientación o inhalar demasiada arena.
Transporte y agua en el desierto
Cargar una mochila en el desierto consume mucha energía. Si puedes, es más eficiente hacer un trineo improvisado y arrastrar tu equipo en lugar de cargarlo en la espalda.
El agua es un recurso crítico. No bebas agua de lagos salino-alcalinos, ya que no son potables y además suelen estar llenos de mosquitos. Meterte en ellos para refrescarte es una mala idea, porque el agua salina y alcalina puede dañar tu piel y corroer tu equipo. Si tienes que acercarte a estos lagos, hazlo con precaución.
Los lagos salados, en cambio, pueden ser una fuente de agua si usas destilación. (Consulta otros artículos para aprender cómo hacerlo).
La realidad de sobrevivir en el desierto
Si no te hidratas bien y no te proteges del sol, no durarás ni un día en el desierto.
Sin agua y sin moverte, una persona puede sobrevivir hasta 18 días si la temperatura es de 15.5 °C, pero solo un día si la temperatura sube a 49 °C. En un desierto caluroso, una persona sin agua y bajo sombra puede aguantar hasta tres días, pero si camina bajo el sol, solo sobrevivirá de uno a dos días.
Incluso con agua, moverse grandes distancias en el desierto es complicado. Sin agua, caminar de noche no suele superar los 100 km y bajo el sol es raro que alguien supere los 30 km. En condiciones ideales, con agua y temperaturas manejables, recorrer 200 km sigue siendo un reto enorme.
Un caso famoso es el de un piloto británico que quedó varado en el desierto africano y logró caminar 224 km en 11 días. Su secreto fue viajar solo de noche.
Consejos clave para la supervivencia en el desierto
- Ropa adecuada: No uses camisas ni pantalones cortos. La ropa larga y un sombrero te protegerán del calor extremo y la radiación solar. Usa ropa blanca, que refleja el 50% del sol y además facilita que te encuentren en caso de rescate.
- Temperatura extrema: En el desierto el calor del día es abrasador y las noches pueden ser heladas. Lleva ropa ligera para el día y algo abrigador para la noche.
- Orientación: Mantén siempre tu rumbo claro. Si encuentras un obstáculo como arenas movedizas, rodea la zona, pero regresa a tu ruta original cuanto antes.
- Evita el calor extremo: No camines entre las 10 a. m. y las 4 p. m., cuando el sol está en su punto más fuerte y los espejismos son más comunes.
- Bebe agua inteligentemente: No tomes grandes cantidades de golpe. Es mejor beber pequeñas cantidades con frecuencia para que el cuerpo aproveche mejor el agua. Incluso con solo 500-600 ml de agua al día, podrías sobrevivir entre cinco y seis días sin daños graves.
- Impermeable multiusos: Además de abrigarte en la noche, un impermeable también puede ayudarte a recolectar agua.
- Caza y recolección: Solo hazlo si tienes suficiente agua, ya que la actividad física extra te hará gastar más líquidos.
- Material para sombra: Lleva una lona opaca (idealmente con una capa reflectante plateada para enviar señales de auxilio en caso de emergencia) y una o dos lonas transparentes. Si las usas bien, puedes recolectar hasta un litro de agua por noche, suficiente para sobrevivir el día siguiente.
Consejo final
Si quieres salir vivo del desierto, evita caminar bajo el sol.
Marchando en la oscuridad
Viajar de noche puede ser muy peligroso debido a la poca visibilidad. En noches sin luna, lo mejor es acampar temprano y descansar. Sin embargo, si necesitas moverte en la oscuridad, sigue estos consejos:
- Orientación y planificación
- Antes de moverte, revisa bien la dirección y traza un mapa mental o en papel.
- Identifica puntos de referencia claros y calcula las distancias entre ellos. En la oscuridad, hay menos señales visibles, así que usa Polaris (la Estrella del Norte) para orientarte y verificar que la brújula no esté afectada por campos magnéticos.
- Si hay muchas nubes y no puedes ver las estrellas, revisa tu brújula cada 5 a 10 minutos para asegurarte de que sigues en la dirección correcta.
- Equipo para viajar de noche
- Lleva suficientes baterías para tu linterna.
- Asegura bien tu equipo antes de empezar a caminar.
- Si viajas en grupo, pon a los más fuertes al frente para reconocer el terreno y a los que tengan menos resistencia en medio del equipo. Mantén una distancia de 2 a 3 metros entre cada persona.
- Comunicación y seguridad en grupo
- Consulta y responde: Cada 5 a 10 minutos, el líder del equipo debe contar a todos los integrantes.
- Si hay exploradores avanzados, deben mantenerse en contacto con la fuerza principal en todo momento.
- Usa señales de contacto claras:
- Un silbido largo = pregunta.
- Dos silbidos cortos = respuesta.
- En áreas abiertas, es mejor usar una linterna para comunicarse.
- En terrenos complejos como selvas o montañas, usa la voz, pero mantente dentro del rango de audición.
- Si el equipo de reconocimiento se aleja demasiado, el líder debe ordenar que reduzcan la distancia hasta que estén a un rango seguro.
- Precauciones en terrenos difíciles
- En lugares como selvas, montañas y zonas rocosas, sigue los principios de escalada adecuados.
- De noche, es común que algunos se acerquen demasiado a los que van al frente. Si notas que alguien está demasiado cerca, recuérdales con un simple "¡Cuidado con la distancia!".
- Si hay un camino empinado, el líder debe avisar "¡Presten atención a la distancia!". Si alguien sigue cometiendo el mismo error, la persona delante debe detenerse, extender la mano, hacer contacto visual y decir firmemente "¡Cuidado con la distancia!".
- Control del tiempo y marcadores
- Lleva un registro de la distancia recorrida y de los puntos de referencia. Muchas personas se apresuran a caminar en la noche y pierden la noción de cuánto han avanzado.
- Es normal viajar más lento de noche que de día. No te confíes.
- Si es necesario, dibuja un mapa sencillo y marca el camino con señales claras.
Advertencia final
Nunca viajes en una noche sin estrellas ni luna, especialmente en terrenos difíciles como montañas, selvas, desiertos o pastizales. Si ocurre un accidente en la oscuridad, las probabilidades de rescate disminuyen drásticamente.
El desierto es un entorno extremo que exige preparación, conocimiento y estrategias inteligentes para sobrevivir. Ya sea cruzando dunas, enfrentando el terreno rocoso del Gobi o lidiando con tormentas de arena, cada detalle cuenta. La clave está en administrar bien el agua, evitar la sobreexposición al sol y adaptar la marcha a las condiciones del terreno.
Viajar de noche puede ser una ventaja para conservar energía y evitar el calor extremo, pero también conlleva riesgos. La orientación, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva son esenciales para moverse con seguridad en la oscuridad.
La supervivencia en el desierto no solo depende del equipo que lleves, sino de las decisiones que tomes. Escuchar al entorno, conocer sus peligros y respetar sus desafíos marcará la diferencia entre el éxito y el peligro. Prepararse bien no solo aumenta las probabilidades de llegar a destino, sino que puede salvar tu vida. Si tienes preguntas o experiencias para compartir con otros amantes de camping, ven a comunidad Facebook Sandiario.