Quedarte sin agua en medio del océano no es solo incómodo: es una carrera contra el tiempo. En una situación de supervivencia marítima, el agua se vuelve tu prioridad absoluta, incluso por encima de la comida.
En Sandiario vas a aprender cómo administrar tu reserva, recolectar lluvia y rocío, usar desalinizadores y destiladores solares, aprovechar líquidos de los peces e incluso identificar hielo marino seguro. Todo explicado de forma clara y práctica, para que sepas exactamente qué hacer si algún día te toca enfrentar una emergencia en alta mar.
El agua es absolutamente vital. Si solo tomas agua, puedes sobrevivir unos 10 días o incluso más, aunque eso también depende mucho de qué tan fuerte sea tu deseo de vivir. Algo importante: al beber, antes de tragar, humedece primero los labios, la lengua y la garganta.
1. Cuando el agua es insuficiente
Si tu suministro de agua es limitado —sobre todo cuando no tienes forma de recolectar o producir más— debes usarla con muchísimo cuidado.
Protege el agua dulce y evita que se contamine con agua de mar. Mantente siempre en zonas con sombra y fuera del sol directo, incluyendo el reflejo del sol en el mar. Procura que haya ventilación y, si hace mucho calor, moja tu ropa. Evita cansarte de más: relájate todo lo que puedas y duerme si es posible.
Haz un cálculo claro: cuánta agua tienes en total, cuánta puedes producir con herramientas de desalinización o destiladores solares, cuántas personas hay y en qué estado físico están. Con eso, establece una ración diaria fija por persona y respétala.
Si no tienes agua, lo mejor es no comer. Si tu ración diaria alcanza los 2 litros o más, entonces sí puedes comer un poco de tus provisiones o intentar atrapar peces pequeños, camarones o aves.
Cuando la balsa se mueve mucho o estás muy nervioso, es fácil sentir náuseas. Comer en ese momento suele provocar vómito, así que mejor descansa, tranquilízate y toma solo agua.
Para reducir la sudoración y la pérdida de líquidos, puedes mojar tu ropa con agua de mar, exprimirla y volvértela a poner. Pero si hace mucho calor y no tienes sombra, no lo hagas seguido, porque puede provocarte erupciones o llagas por sal. Además, procura no mojar el interior de la balsa.
Observa las nubes y aprovecha cualquier oportunidad de lluvia. Ten siempre una lona impermeable a la mano para recolectar agua cuando llueva. Si se forma una capa de sal sobre la lona, enjuágala con agua de mar.
Normalmente, pequeñas cantidades de agua salada mezcladas con lluvia no se notan y no causan daño. En mar abierto, encontrar agua completamente pura casi nunca es posible.
Por la noche, puedes extender la lona y doblar los bordes hacia arriba para recolectar rocío. También puedes colocar esponjas o telas en los bordes de la balsa para absorber humedad. Si llueve, bebe toda el agua que puedas.
2. Desalinizador manual por ósmosis inversa
La mayoría de las balsas salvavidas modernas incluyen este dispositivo. Es un purificador bastante eficiente que elimina la sal del agua de mar y produce agua potable.
Si funciona durante 24 horas seguidas, puede generar aproximadamente entre 6 y 35 galones de agua, dependiendo del modelo. En supervivencia marítima, cada minuto cuenta: siempre debes estar buscando formas de conseguir agua dulce.
Este equipo tiene una vida útil aproximada de 10 años o unos 50,000 galones filtrados, después de eso necesita mantenimiento del fabricante.
Para usarlo, coloca en el agua las dos mangueras gruesas (entrada) y también la manguera de salida del agua potable. Bombea con un ritmo de dos segundos por ciclo: un segundo hacia arriba, un segundo hacia abajo.
Del cuerpo del equipo saldrá un indicador de presión que muestra si el flujo es correcto. Cuando el ritmo sea adecuado, aparecerá una franja naranja. Luego saca el paquete desinfectante del filtro y enjuágalo durante unos dos minutos. Después ya puedes empezar a recolectar el agua.
Importante: antes de usar el desalinizador, asegúrate de que el agua no esté contaminada con combustible de avión, aceite hidráulico u otros derivados del petróleo. El filtro es muy sensible a estos químicos y puede dañarse, dejándote sin agua potable.
3. Destilador solar
Lee las instrucciones del destilador solar y úsalo de inmediato. Si las condiciones lo permiten, instala varios, dependiendo del número de personas y de la intensidad del sol.
Ten cuidado al colocarlo dentro de la balsa. Recuerda que solo funciona bien cuando el mar está relativamente tranquilo.
4. Herramientas de desalinización
Si hay varios días nublados seguidos o no puedes usar el destilador solar, recurre a las herramientas de desalinización. Guarda siempre tu reserva de agua de emergencia y estas herramientas para momentos en los que no puedas recolectar lluvia ni usar el destilador.
5. Agua dentro de los peces
En peces grandes, el líquido de los ojos y el que está cerca de la columna vertebral se puede beber.
Cómo hacerlo: parte el pez por la mitad y extrae el líquido cerca del espinazo. También puedes succionar el líquido de los ojos.
No bebas líquidos de otras partes del cuerpo del pez: contienen muchas grasas y proteínas, y tu cuerpo gastará más agua digiriéndolas de la que realmente obtendrás.
6. Hielo marino
En regiones árticas, puedes derretir hielo marino antiguo para obtener agua dulce. Este tipo de hielo tiene bordes redondeados, es frágil y de color azul claro; casi no contiene sal.
El hielo nuevo es gris blanquecino, más duro y todavía tiene sal. El hielo de los icebergs también puede derretirse para obtener agua, pero acercarse a ellos es muy peligroso, así que solo hazlo como último recurso.
Cosas que nunca debes hacer
En cualquier situación de supervivencia, usar sustitutos siempre implica riesgos. Aunque el agua es esencial, evita a toda costa:
- Beber agua de mar
- Beber orina
- Tomar alcohol
- Fumar
- Comer, a menos que tengas suficiente agua
En el mar, la mejor forma de aguantar periodos sin comida ni agua es dormir y descansar. Durante el día, busca siempre un lugar con sombra.
Si el clima empeora y hay oleaje fuerte, amárrate a la balsa, cierra todo lo que tenga cubierta y haz lo posible por sobrevivir la tormenta. En esos momentos, lo más importante es relajarte. Y aunque cueste, intenta hacerlo.
Sobrevivir en el mar depende en gran parte de tu capacidad para conseguir y administrar agua. No se trata solo de beber cuando tienes sed, sino de planear, racionar y aprovechar cada oportunidad para recolectar líquidos.
Mantener la calma, reducir el esfuerzo físico y usar correctamente las herramientas disponibles puede marcar la diferencia entre resistir varios días o colapsar en poco tiempo. Recuerda: duerme cuando puedas, protégete del sol y nunca tomes decisiones desesperadas como beber agua de mar o alcohol.
En supervivencia extrema, cada gota cuenta… y tu actitud también.